Aunque hay diversos métodos para convertir el carbón en combustible líquido o gaseoso, el mayor interés actual se centra en la producción de diesel mediante el sistema Fischer-Tropsch. Mediante este proceso, llamado así por los químicos alemanes que lo desarrollaron en los años 20, se extrae dióxido de carbono, monóxido de carbono y metano del carbón para transformarlo en variadas formas de hidrocarburos líquidos. De hecho, este sistema fue utilizado por Hitler en la Segunda Guerra Mundial para producir más de 90 millones de toneladas de combustible sintético en 1944.

Posteriormente, a partir de los años 80, Sudáfrica retomó su uso, con el que produce la mayor parte del diesel que se consume en el país. Sasol, la empresa que emplea esa tecnología desde hace décadas en Sudáfrica, explora en la actualidad cómo llevar su tecnología al resto del planeta. Por su parte, empresas en todo el mundo desarrollan diversos proyectos, si bien parece que la compañía estadounidense Rentech lleva la delantera. Asimismo, científicos de la Universidad de Carolina del Norte y de la Universidad Estatal de Nueva Jersey ofrecían recientemente detalles en la revista Science de la mejora del método Fischer-Tropsch, aunque reconocían que todavía se encuentra en una fase inicial.

 

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